A esta estudiante le encanta ir al gimnasio y cuidar su cuerpo. Pero no cree que la meditación y el yoga sean suficientes para satisfacer sus necesidades sexuales. Así que, después de una sesión en el gimnasio, decide explorar sus deseos de una manera muy íntima. Empieza a desnudarse en el baño y continúa entregándose a sus pasiones. Y luego se deja llevar por una experiencia intensa, sintiendo el calor del momento de la manera más emocionante. Esto es lo que yo llamo poner el cuerpo y el espíritu a prueba. Es como una disciplina de artes marciales, pero con pasión como oponente. Y solo aquellos que lo han probado saben lo caliente que está. Así que, esta estudiante ahora tiene algo en qué meditar. Momentos apasionados como estos pueden ser un gran sustituto de la relajación tranquila.