La chica se mete en una situación difícil y ponerle los cuernos a su jefe es la única salida que ve el rey. El hombre amenaza con despedir al novio de la nena si ella no acepta chuparle la polla. La tía al principio quería darle una poderosa bofetada en la cara a un hombre tan impúdico, pero más tarde se dio cuenta de que el cabrón no estaba bromeando y realmente tenía poder. La pobre acepta humildemente y cumple con las exigencias de la lechera. El encantador se pone en cuclillas y le mete una polla sana en la boca. Sin embargo, el asunto no se limita a las mamadas y el hombre sigue soltándose. Ahora le exige sexo a la muñeca, poniéndola en perrito.