Cuando el tipo se acomodó para trabajar como ingeniero, ni se imaginaba que al día siguiente se follaría a una pelirroja y no inventaría nuevas formas de cocinar comida útil. El pobre se convierte en su pareja en una pelirroja preciosa, con la que al instante se arma una relación extremadamente hostil. La chica siempre frunce el ceño y toma cualquier iniciativa, pero poco a poco la pareja se va acercando, y esa intimidad se convierte en coqueteo, y más tarde en sexo apasionado, donde la chica gime fuerte con el más mínimo movimiento del pene elástico hasta lo más profundo de su coño mojado, lo que calienta al chico.