Un tipo muy raro le pidió a su amante que se follara personalmente a su esposa. El cornudo se ha vuelto loco y ahora está cachondo solo de ver porno con sus esposas montadas en pollas sanas de otros. Ella fue quemada por traición, pero el tío, que es un poco débil, no empezó a armar escándalos ni a tirar a la zorra, sino que siguió mirando la situación, pero la cosa se salió de control. A partir de ahora, el lector es un adicto al porno, grabado por un hombre que se tira a su marido. El rey ni siquiera sospecha que para follarse a un desconocido, la otra mitad se quedará mirando y llevará al calvo a esta acción obscena, calentándose con lo que vio.