Este hombre era un artista, o más bien aspiraba a serlo. Tenía una gran imaginación, pero había algo que el tipo no podía hacer: dibujar. Así que el hombre se fue a trabajar a un lugar donde pagaban por su trabajo. El tipo dibujó fotos al estilo manga, pero su falta de habilidad era obvia. Los jefes no lo despidieron porque entendieron que el talento en tales asuntos se da una vez. Pero el tipo tenía otros talentos. Era bueno con ciertas habilidades, que demostró a sus jefes.<br><br>El espacio de trabajo del hombre era un lugar donde cualquier cosa podía pasar. A veces entraban clientes y la cosa se calentaba. A los jefes no les importaba si el hombre se involucraba con ellos, ya que a menudo llevaba a algunos encuentros inspiradores. Un día, un nuevo cliente llegó al escritorio del hombre. Ella quería un tipo único de comisión.