Los gamberros del Japón moderno llegan a la Edad Media, donde las bellezas reciben un montón de leche. Los tíos se fijan al instante en las chicas buenorras de armadura paseando por el barrio y deciden emboscarlas. Él se hace el dueño de la taberna y les ofrece bebidas gratis. Como es natural, todo esto resulta ser occidental, y las chicas que escupen algo así estarán en cautiverio sexual. La primera en llegar es una ricura de piel bronceada y tetas impresionantes. La chica es literalmente tirada al suelo y se lo pasa de puta madre con los amortiguadores, después de lo cual su agujero rosado se llenará abundantemente de leche.