Los tíos del club de anime le colocan una cámara oculta a la única chica de su comunidad. Resulta que la tía es una cosplayer natural, y también le encanta masturbarse de noche con todo tipo de juguetes sexuales, vestida con sus personajes de manga favoritos. Un vídeo tan comprometedor se convierte al instante en un medio de espionaje. O la chica cumple sus condiciones, o los vídeos se publican en la red. Como es lógico, la pobre acepta el ultimátum y se ve obligada a organizar ese cosplay en presencia de los cabrones. Esta idea se convierte rápidamente en porno anal sucio.