De camino al inodoro, el tipo escuchó de repente unos gemidos extraños. Habiendo estudiado la fuente del ruido, se asoma a un conocido que resulta que le gusta pajearle el coño a las revistas porno. Esto se convierte en una verdadera revelación para el hombre de las gafas, porque la chica se comporta de manera bastante recatada y tímida al comunicarse con él. Cuando al día siguiente la belleza lo invitó a casa para estudiar, el hombre decidió confesarse porque durante toda la noche exclusivamente imaginó su coño mojado. De esta confesión, el rey se sonrojó al instante, y luego arrastró su frente a la cama donde tenía lugar su primer sexo.